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Reseña
Arola es un lugar chic para ir de tapas y copas. Con un diseño moderno e íntimo, ayudado por los fogones que se prenden por las noches, más sus cómodos sofás y su Dj (que va miércoles, jueves y viernes). Arola es un lugar para conversar con amigos, acompañados de pequeñas delicias que no dejarán insatisfechos a nadie -ni por sabor ni por tamaño-.
En su carta de otoño-invierno destaca entre las tapas frías el Carpaccio de ceps con vinagreta de piñones, pasta fresca y jamón ibérico ($6.500) y el Lomo de ternera marinado, cebolleta asada y emulsión de trufa ($8.000). Ambos totalmente recomendados. De las tapas calientes los Huevos a la madrileña con jamón y patatas ($5.500), aunque estos hay que pedir que el huevo llegue en su punto, porque si se pasa pierde un poco la gracia y los Canelones de carn d’olla, gratin parmesano y jugo de carne ($7.000), -hechos con una receta de la mismísima madre de Sergi-.
De su menú de siempre, es imperdible el Pulpo a las brasas con patatas bravas ($7.500) -exquisito y con el picor justo-. Los Langostinos al ajillo con espuma de mayonesa ($9.000) y el Salpicón de centolla con mini tostadas ($8.000).
De plato de fondo, para quienes les gusta la carne, es indispensable el Lomo de Angus, acompañado de puré gratinado con bombones de tomate y aceituna negra ($14.500). Y para quienes quieren algo marino, la Merluza Austral con salsa verde de espárrago, papas y huevo pochado ($11.000).
Si es que alguien sigue con hambre -cosa sumamente difícil- tiene que probar el Chocolate apamate venezolano en texturas y menta, con chocolate venezolano de 73,5%, donde entre otras cosas se va a encontrar con sorpresas como peta zeta y helado de menta ($5.500).
Además, tiene menú ejecutivo a la hora de almuerzo y happy hour.